Análisis – City of Brass (Xbox One, Playstation 4, PC)

 

Hoy en OCKD os hablaremos de City of Brass, un título que hemos analizado durante la última semana y que ha sido desarrollado por Uppercut Games. City of Brass nos presenta una un juego en primera persona en el que tendremos que adentrarnos en las ruinosa ciudad de bronce, la cual debido a la extrema avaricia de sus antiguos ciudadanos ha terminado maldita por genios que se vieron esclavizados. En ella nos esperan numerosas dificultades mortales, desde los antiguos ciudadanos ahora convertidos a no-muertos, trampas que buscan nuestra muerte o que podremos utilizar en nuestro favor o a los propios genios.

El desarrollo del título se basa en que somos un ladrón que se ha visto atraído por las numerosas riquezas que la ciudad contiene, ya que en las profundidades de la ciudad se esconden grandes tesoros a la par de los numerosos peligros que nos esperan. La ciudad sin embargo se genera procedimentalmente, por lo que cada uno de los niveles será diferente cada vez que nos adentremos en ellos, lo cual aumenta los riesgos y no permite prevenir las dificultades, a nosotros mismos nos ha ocurrido que durante una partida la dificultad era tirando a baja en el primer nivel y en la siguiente el numero de enemigos se había incrementado notablemente.

La muerte en City of Brass es permanente, una vez caigamos tendremos que empezar de nuevo desde el primer nivel, por lo que avanzar con cuidado es clave para la supervivencia en la inhóspita ciudad. Por supuesto, no todo son malas noticias, ya que en las calles de la ciudad nos encontraremos con genios que nos permiten adquirir nuevas armas o habilidades, e incluso recuperar la vida perdida.

 

 

Los combates se basan en el uso de la espada y el látigo, la espada por su parte es nuestra principal fuente de combate cuerpo a cuerpo, aunque podremos sustituirla si compramos otras durante nuestro viaje, lo cual modificará la velocidad de ataque, daño o de recuperación hasta que podamos asestar el próximo golpe. El látigo nos permite varias acciones, desde atraer a los enemigos para que caigan en las trampas, recoger objetos o la posibilidad de tirar a los enemigos al suelo, desarmarlos o incapacitarlos durante un periodo corto de tiempo. Es muy conveniente que nos familiaricemos rápido con el uso del látigo, ya que es la clave para llevar a nuestro ritmo los combates.

Si preferimos no entrar en combate, el juego nos permite varias opciones, como lanzar objetos a distancia, utilizar las trampas o activar varios de los elementos explosivos que acabarán con los enemigos rápidamente. Aunque siempre podremos utilizar el método de correr y escapar de los peligros o utilizar el látigo para movernos en las alturas en aquellos sitios en que nos lo permitan.

El juego consta de 12 niveles, que se dividen en cuatro distritos de la ciudad. Al final de cada distrito encontraremos un jefe de nivel que nos propondrá un reto más interesante. Una vez superado un distrito podremos utilizar un deseo para saltar ese distrito en la próxima partida, lo que también implica que superar los tres distritos y pasar directamente al último consume los tres deseos.

En cuanto a dificultad, el juego presenta la novedad de no presentar los habituales niveles de dificultad, en cambio presenta un sistema de desventajas y ventajas que podremos elegir a nuestro antojo una vez que los desbloqueemos jugando que se llaman “Bendiciones y Cargas”. Este sistema nos permite incrementar la dificultad por ejemplo aumentando la velocidad de los enemigos o rebajarla aumentando nuestra vida.

 

 

En el lado negativo encontraremos que mientras que la ciudad se genera procedimentalmente, los cuatro distritos son demasiado similares y los enemigos una vez conocidos dejan de ser un reto, ya que estos no varían sus tácticas o ataques en lo absoluto. Lo cual limita las ganas de rejugar a un título que parece haberse diseñado para ello.

En conclusión, debo decir que City of Brass es un título al que pasaríamos jugando un fin de semana por mucho que se haya tratado de invitar a la rejugabilidad del título. El estilo de juego muy probablemente convencerá a aquellos que busquen un estilo de juego clásico basado en la habilidad y la exploración, pero nos quedamos con la sensación de que se podría haber hecho algo más para que cada aventura fuera realmente diferente además de modificar las calles, por lo que finalmente hemos optado por nuestro galardón de Plata.

 

Lo mejor:

  • Escenarios generados procedimentalmente para cada partida
  • Buen nivel de dificultad
  • Jugabilidad clásica y simple

Lo peor:

  • Rejugabilidad limitada por la poca variedad de enemigos
  • Escenarios de variedad escasa
  • Subtitulos en castellano de baja calidad