Análisis – Super Mario Odyssey

 

El viernes de la semana pasada llegaba a las tiendas Super Mario Odyssey, un nuevo título clave en la estrategia de Nintendo con su nueva consola Switch de cara la campaña navideña y no hace falta que lo diga, uno de los títulos más esperados del año. Con Super Mario Odyssey vuelve Mario en 3D, el mismo Mario en 3D que ha dado aventuras geniales como Super Mario 64, Super Mario Galaxy o Super Mario Sunshine.

Aunque esta vez encontramos una jugabilidad que nos recuerda más a Super Mario Sunshine, debido a que volvemos a contar con un compañero que proporciona habilidades especiales. Y es que en Odyssey contamos con Cappy, un simpático fantasma del Reino Sombrero que se transforma en la icónica gorra de Super Mario y nos permite lanzarla como ataque principal o controlar a algunos de los enemigos del juego para transformarnos en ellos de una manera bastante simpática y divertida.

 

 

Como no, Super Mario Odyssey cuenta con escenarios de diseño infantil y a pesar de que no cuenta con un mundo abierto en si mismo, si que es verdad que cuenta con varios mundos abiertos pequeños independientes. Cada nivel, tiene su propia personalidad, personajes y nos cuenta una historia diferente, por si fuera poco, cada nivel es el paraíso de los completacionistas, debido a que cada uno cuenta con una cantidad de secretos y objetos conseguibles que casi roza el absurdo.

La historia principal del juego gira en torno a la temática habitual, Bowser ha secuestrado a la princesa Peach, esta vez con intenciones de celebrar una boda forzosa robando todo tipo de objetos o causando problemas por todos aquellos mundos por donde pasa, mientras que sus secuaces, los “Broodels” nos causan problemas a cada nivel. La temática del juego sin embargo gira en torno a los sombreros, cada mundo cuenta con algo relacionado a los sombreros y estos sirven de “vidas” adicionales para algunos de los enemigos, a los cuales deberemos golpear una primera vez para quitarle el sombrero y una segunda vez para causar daño o abrir la posibilidad de controlarlos.

 

 

Cappy proporciona a Mario la posibilidad de usarlo como fuente de ataques a distancia e incluso aporta la posibilidad de obtener objetos a distancia, siempre en el mismo plano horizontal en el que se encuentra Mario o como mucho permitiendo lanzarla verticalmente para un golpe hacia arriba. Mario por su parte cuenta con el ya habitual repertorio de saltos, al que se le suma la posibilidad de rodar sobre si mismo por el suelo o usar a Cappy como trampolín para saltar más alto.

Mario Odyssey además incluye la posibilidad de jugar a dos jugadores, algo que parecía que iba a ser completamente anecdotico debido a que un jugador controla a Mario y otro a Cappy, pero que tras varias horas de pruebas ha resultado ser bastante interesante. El modo dos jugadores abre muchas posibilidades en cuanto a saltos, obtener monedas más fácilmente y se convierte en un ayudante feroz contra los enemigos, debido a que podemos controlar absolutamente el movimiento de Cappy. A cambio de todas las ventajas, durante los primeros minutos vamos a necesitar de establecer unos mínimos de coordinación con nuestro compañero de juego, por lo que es ideal que cada jugador haya jugado al juego en solitario al menos un mínimo.

En cuanto a controles, el juego puede jugarse tanto con los Joy Con o con el mando Pro de Nintendo Switch, reaccionando a los movimientos de cada control para lanzar a Cappy de formas diferentes. Por ejemplo, un movimiento lateral nos permite hacer una lanzamiento giratorio, mientras que un movimiento hacia abajo nos permite lanzar a Cappy sin pulsar ningún botón o un movimiento había arriba nos permite lanzar a Cappy verticalmente. Las acciones con movimientos no se limitan a Cappy, puesto a que podemos ayudar a Mario por ejemplo a trepar moviendo el control o acelerar cuando controlamos a ciertos enemigos.

El modo a dos jugadores nos permite jugar con un único Joy Con, lo cual lo hace ideal en caso de jugar fuera de casa poder jugar como muchos otros juegos a dos jugadores únicamente con una pareja de estos pequeños controles.

 

 

Los objetos coleccionables comienzan desde las habituales monedas, que pueden encontrarse por todas partes y pueden utilizarse para comprar algunos trajes o nuevos sombreros para Mario, aunque podemos perderlas en pequeñas cantidades si morimos (¿un guiño a Sonic?). En cada mundo encontraremos también sus propias monedas características de ese mundo, las cuales si están limitadas en cantidad y se han repartido, escondiéndolas en muchas localizaciones, por lo que será un reto encontrarlas.

Finalmente, tenemos las energilunas, las cuales nos permiten recargar nuestra nave Odyssey para viajar a otros niveles y que hacen las veces de las habituales estrellas coleccionables. A diferencia de las estrellas que encontrábamos en Super Mario 64 al superar varios retos de cada nivel, las energilunas están por todas partes, algunas más accesibles, otras al superar retos y algunas escondidas tras enrevesados secretos, tantas, que no sabemos hasta que punto hay energilunas escondidas en un solo nivel, ya que por ejemplo hemos podido conseguir más de 40 en un solo nivel y todavía tenemos algunas a la vista que no hemos podido conseguir.

 

 

El aspecto gráfico de Super Mario Odyssey es otro de los grandes puntos a su favor, funcionando a 60fps logra una suavidad que solo logra Mario Kart 8 Deluxe en la pequeña consola de Nintendo. Lo cierto es, que cuando miras la nueva aventura de Super Mario sorprende el apartado gráfico cuando piensas que consola lo ejecuta y que encima se logran los 60fps de forma bastante constante (con algunos bajones, lo siento). Los escenarios tampoco es que estén repletos de objetos o decoración, pero no causa en ningún momento una sensación de vacio o abandono. De hecho, podría decir que como Zelda: Breath of the Wild, Mario Odyssey supone uno de los juegos más cuidados estéticamente que he visto nunca, a pesar de las limitaciones de la consola.

Uno de los aspectos más sorprendentes del juego, es como se han combinado los guiños al Super Mario Bros. de NES combinando algunos niveles con retos completamente en 2D que se integran de forma muy inteligente en el escenario como si de murales de la antigüedad se tratara. Casi podríamos hablar de un doble guiño, ya que es una característica también propia de Paper Mario, la aventura RPG.

El sonido tampoco decepciona, el juego comienza con varios temas muy agradables que suenan genial y a los personajes se les ha añadido una especie de “idioma” que recuerda mucho a algo que esta en medio de los minions y el sistema utilizado por los personajes de Animal Crossing.

La rejugabilidad de Super Mario Odyssey tampoco se ha dejado sin considerar, cada nivel invita a volverlo a visitar ya que muchos elementos se desbloquean una vez hemos enfrentando al jefe del nivel, por lo que es fácil que muchas energilunas que antes no estaban disponibles, ahora sean accesibles e incluso nuevas monedas y retos, por no hablar de los mini juegos que se esconden por todas partes.

En conclusión, hemos decidido otorgarle a Super Mario Odyssey nuestro máximo galardón OCKD Platino, siendo un compra muy recomendada sin duda si poseéis una Nintendo Switch, o quizás debería decir más bien una compra “Obligada”. Desde luego, si tuviéramos que destacar algo del juego, seria el tremendo cuidado y cariño que ha puesto Nintendo en Super Mario Odyssey, la cantidad de detalles es abrumadora. Un juego del que van a disfrutar tanto los más pequeños de la casa, como aquellos más mayores que tiramos más de la nostalgia de los juegos clásicos.